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15 de octubre de 2014

"La mujer dormida" Fragmento de libro.

“La mujer dormida”
Para mi gusto uno de los mejores momentos de la novela, me tome el tiempo de transcribirla porque no encontré un .pdf para copiar y pegar, disfrútenla.

J.M.G. Le Clézio (Nobel de literatura 2008)
Le Clézio 1963

El diluvio.
Capítulo IV Francois Besson mira la mujer dormida.

Francois Besson se despertó bastante temprano; se encontró extendido en una cama de dos plazas, con somier blando, con sábanas muy nuevas. El cojín, alrededor de su cabeza, era frío, y la habitación estaba llena de un aire húmedo, desagradable, cargado por el olor de la respiración, penetrado por una especie de mediodía blancuzco que entraba por los huecos de las persianas. Encima de la cama, el techo era plano, sin color casi, y no había hilo eléctrico. Parecía como si no hubiera otra persona más que él en aquella habitación, de techo pálido, colgado en el aire, una superficie inmensa, plana, donde la mirada podía devenir la nada.
Luego, de súbito, en el lugar frío y gris de la habitación, Besson oyó llegar un ruido. Era un ruido lento, dulce, pujante, salido de no se sabe dónde, llegado del final profundo del silencio, más allá del sueño, un ruido de lima y de sierra, ligero, regular, tranquilo, que parecía trabajar en alguna obra mecánica, lleno de esfuerzo y obstinación. Besson prestó atención; casi al momento reconoció la respiración de Jossete, extendida a su lado en la cama. Sin volver los ojos, Besson escucho un ruido regulado, profundo, que se expandía calmosamente en el aire.
Empezaba por un pequeño silbido imperceptible, luego aumentaba, se sostenía, se hacía más largo; luego se desvanecía de nuevo; había una especie de hiporonco, y el ruido volvía de nuevo, sin duda, en sentido inverso, sostenido, alargado, grave y canturreante, luego débil por segunda vez, degradado, hasta extinguirse completamente. Durante algunas décimas de segundo, el silencio reinaba en la habitación, sobre la superficie verduzca del techo. Entonces el ruido volvía semejante, potente, evidente, con acentos roncos y musicales que hurgaban cada centímetro cúbico de aire en la habitación oscura.
Besson escuchó el ruido durante largo tiempo, así, sin hacer nada;  luego se ejercitó en respirar con la misma cadencia, imitando perfectamente todos los detalles;  no era muy fácil; a veces, sin razón, el ruido separaba bruscamente;  y cuando el ritmo volvía a empezar, era con un suspiro alargado, doloroso;  otras veces, el ruido se aceleraba misteriosamente, se transformaba en jadeo. Se mezclaban grititos agudos, migajas de gritos, que también salían, aplastados, irreconocibles, imposibles de imitar.
Otros ruidos llegaban, igualmente, a la habitación;  entraban por las hendiduras de las persianas, lentos y monótonos, subían hasta la gran superficie triste del techo.  Ruidos de claxons, pedorreas de motores, quejidos de cortinas metálicas que se bajaban en alguna parte, en la calle.  Un deslizar débil y apagado, indefinible, hecho de neumáticos, sobre el asfalto mojado, de goteras a punto de caer en forma de cascada, de silbar de frenos. Esto no se detenía nunca, verdaderamente.  Todo se mezclaba con el doble ritmo de la respiración de la mujer, con el aire fresco y húmedo, con la luz gris de fuera. Se podía estar mucho tiempo escuchando y oyendo, sin moverse, sin pensar. Francois Besson, con los ojos abiertos, estaba alargado en la cama, frente al techo.
Luego, se volvió del otro lado y escuchó la masa acostada de la mujer durmiendo.  Cubierta completamente por la ropa de la cama, únicamente veía su cabellera negra desplegada en la almohada.  Los cabellos permanecían completamente inmóviles, como si fueran algas mojadas.
Besson se levantó y se sentó en la cama;  sobre la mesita de noche, al lado de la mujer, el despertador marcaba las ocho menos cuarto.  En la calle, de súbito, los ruidos se hicieron más violentos.  Los automóviles empezaron a circular con frenesí, al tiempo que se oía distintamente a alguien que estaba barriendo la acera. Besson se inclino sobre el cuerpo de Josette, y tomó un paquete de cigarrillos de la mesita de noche;  en el cajón encontró una caja de cerillas.  Con mucha atención, encendió un cigarrillo y fumó. Se dio cuenta de que no tenía cenicero.  Se inclinó de nuevo hacia la mesa de noche, pero sin resultado;  entonces, volvió a sentarse en su sitio y cesó de moverse.  El humo salía de su nariz, junto con el vaho.  Y subía, impasible, hacia el techo claro, formando dos columnas de colores diferentes:  la que venía directamente del cigarrillo, se retorcía en anillas azuladas;   la que se escapaba de su boca o de su nariz se expandía como niebla gris y tenue. Besson observó, por un momento, las dos columnas de humo;  a un metro del techo se disolvían en el aire, con naturalidad, y se evaporaban, sin que fuera posible determinar exactamente cómo se producía ese desvanecimiento.
Cuando hubo terminado de fumar, Besson apagó el cigarrillo al pie de la cama, contra el suelo. Arrojó la colilla en un rincón, y sopló sobre el pequeño montón de cenizas, para dispersarlas.  Un fuerte olor a quemado se elevó por un momento, y luego todo volvió a ser como antes.
Lentamente, Besson se volvió hacia el cuerpo de la mujer, inmóvil bajo las sábanas;  miró la montaña de pliegues y de manchas de sombra, con sus huecos brutales, sus asperezas, sus caminos, sus grietas. Vio cómo la sábana se elevaba regularmente, en un movimiento tranquilo, y luego volvía a bajar, desplazando pliegues.   Infatigablemente, con una especie de fuerza segura que nada podía detener, la silueta se hinchaba y se deshinchaba;  sin aceleraciones, así, muy dulcemente, como un mar que sube y baja en un canal angosto, haciendo resonar su sordo mugido de gas y de agua, a la vez vivo y apagado.  Era un espectáculo extraordinario, en verdad, y se podía estar allí, como Francois Besson, apoyado sobre un codo, gozando;  mirando fascinado esta sábana blanca, subiendo y bajando, en la fría prisión de una habitación apenas esclarecida por la luz de la mañana.
Más arriba en las sábanas, los mechones negros, adheridos, estaban dispuestos en forma de estrella, como una mancha de tinta que se ha infiltrado en un papel secante.
Con infinitas precauciones, Besson cogió el borde de la sábana y fue levantándolo;  poco a poco los cabellos aparecieron, algunos de ellos flotando en forma de bucles.  Bajó aún más la sábana. Un olor cálido, repugnante, se escapó de la cama.  Luego apareció la frente, el rostro completo, el cuello, la nuca.  La cabeza dormía, vuelta hacia el techo, acostada sobre la masa blanca de la almohada.  Sobre la frente pálida, donde estaban aplastados los cabellos, no había arrugas. La piel estaba tersa, casi transparente, de tal modo el sueño la privaba de vida. Los dos arcos de las cejas reposaban sobre los ojos cerrados, y una sombra, azulada o gris, dibujaba la situación de las órbitas. La nariz, recta, muy fina, apenas palpitaba al nivel de las fosas. Las mejillas no estaban encarnadas, y por la boca entreabierta, con el mentón ligeramente huidizo, se veía cómo los incisivos superiores lucían, blancos, contra los labios, blancos también. La cabeza, inmóvil, parecía pesar como una piedra sobre la tela de la almohada. Pulida, menuda, redonda, era una cabeza herida, acostada en su lecho. Una cabeza, por decirlo así, destacada quirúrgicamente del resto del cuerpo, y atravesada por la respiración, a modo de un soplo extraño;  una máscara, tal vez, una máscara de yeso insensible, sin carne ni hueso, que no dormía, que no soñaba, que no podía sonreír. Una cabeza de muerta, impenetrable y triste, con todas las oberturas cerradas, con algo de vago, de etéreo, a punto de deshacerse en el interior. Embalsamada, engastada de coronas de flores de naranjo, el rostro de la santa, completamente exangüe, dulce bola de marfil en equilibrio sobre las sábanas ásperas y arrugadas.
Francois Besson contemplaba el rostro desconocido de esta mujer, y una inquietud, una duda, se apoderaba de él;  tuvo deseos de saber más cosas sobre esa historia nostálgica, calma, sobre ese cadáver ofrecido en el sepulcro helado de un cajón del depósito de cadáveres. Quiso averiguar quién era esa mujer, ver cómo esa cabeza de alabastro se volvía a unir al cuerpo, si es que aún había un cuerpo. Dulcemente, sin hacer ruido, deslizó la sábana hacia abajo. Sobre la cama, abierta de este modo, la cabeza y el cuerpo desnudo, estaban alargados y respiraban.
El pecho, donde los senos parecían aún más blancos, se elevaba y se hinchaba profundamente, en un largo movimiento. Cuando el tórax volvía a bajar, se veía, en alguna parte, sobre la piel del estómago por espacio de un segundo, las pulsaciones del corazón. El cuerpo, entonces, estaba muy vivo, cálido en el interior, trabajando por los gases, penetrado de olores, transpirando de forma minúscula. Las piernas, con los muslos pesados, las caderas anchas, el sexo, los brazos largos y torneados, las manos marchitas, resecas sobre ellas mismas, todo ello seguramente vivía;  y, sin embargo, ante Besson, esa carne pálida, desnuda, esa mujer, interpretaban la comedia de la muerte:  le ofrecían esos miembros inertes, esa espalda donde las vértebras duras parecían a punto de rasgar la piel, se le ofrecía ese cuerpo, colgante y lacio, donde la cabeza, pobre bola demasiado pesada para la nuca, volvía a caer hacia atrás, como si fuera a desprenderse. Era necesario que la mirara mucho tiempo, con todas sus fuerzas;  con la garganta apretada, con las lágrimas de la vergüenza en los ojos, era necesario que viera esa imagen de la abominación, del abandono, hasta los más pequeños detalles. Que pague por su vida, él, sí, que pague, y que la mujer se vengue arrojándole en la infelicidad. Era necesario que se inclinara sobre el aliento poderoso y misterioso, que sintiera, en actitud de arder, como una fragua, bajo los senos blancos, que sintiera el aire cálido, lleno de olores, formar su bola encima de las fosas nasales abiertas, allí, en el interior de esa habitación, mientras que, fuera, al otro lado de la barrera de los postigos, los hombres chapoteaban en la calle mojada.

Con una especie de pasión morbosa, se curvó sobre el cuerpo extendido, y lo estudió;  miró cada cuadrado de piel, muy pálida, cada pelo, cada arruga oscura que se había formado en la carne, cada lunar;  luego hizo una especie de ficha, mentalmente, con el fin de no olvidar nunca lo que había visto. Cuando hubo mirado todo lo que era visible, salió de la cama y abandonó el cuerpo de la mujer al aire frío, que se colocaba encima de ella. Cuando Besson hubo dejado el apartamento, ella estaba más aún extendida en la cama abierta, y seguía respirando, sola, lívida, hundida en el sueño, como después de una profanación.


22 de julio de 2014

La salud mental y el budismo.

Sheng Yen  (1930 – 2009)

Hospital General de San Francisco 1990


El Buda veía que era más importante cuidar la mente que el cuerpo. Alguien que tiene una mente sana y una buena actitud se afligirá menos por las dificultades físicas que alguien que tiene problemas mentales. Si se resuelven todos nuestros problemas mentales, eso es liberación. Alguien con un cuerpo saludable pero con una mente enferma, sufrirá mucho más que alguien que sólo tiene problemas físicos.

La enfermedad física es dolor; la enfermedad mental es sufrimiento. El Buddhadharma no nos libera del dolor. No es un anestésico. Alivia nuestro sufrimiento.

De acuerdo con el Budismo, hay tres causas del sufrimiento:
1. Ignorancia del No-comienzo
Las religiones occidentales hablan de un comienzo. La ciencia occidental teoriza sobre el comienzo de la Tierra y el universo. El problema de un comienzo es bastante difícil de resolver. El Buda dice que no hay comienzo. ¿Dónde está el punto de partida de un círculo? A pesar de que debería haber uno, intentas como puedas, no lo puedes encontrar. Por consiguiente, no tenemos comienzo. Si preguntas, ¿de dónde proviene el sufrimiento? Un budista replicará, “el sufrimiento proviene del no-comienzo.”
2. El ciclo de causa y efecto de las aflicciones
El efecto que sufrimos ahora proviene de una causa previa. Esto efecto en su momento se convertirá en la causa de un efecto futuro. Mientras nos movemos hacia delante en tiempo, creamos continuamente futuras causas.
3. Las aflicciones por sí mismas
Las aflicciones que sufrimos provienen de tres orígenes:

A. El ambiente
En esta visita he tenido la oportunidad de ver cuán hermosa es la ciudad de San Francisco. El clima es bastante variado: hay niebla y viento; la temperatura cambia rápidamente desde fría a templada. Por mucho que pensemos que San Francisco es como un paraíso, no nos sorprende de que la gente de aquí también se enferme.
Hoy temprano fuí en automóvil con una ama de casa. En un momento estornudó y yo le pregunté: ¿Estás enferma? Ella dijo, “No, sólo soy alérgica al aire frío.” Sí, hay enfermedades incluso en San Francisco. Obviamente los grandes hospitales de aquí fueron construidos por una razón. Incluso en un lugar como este, con su cielo claro y aire limpio, puede haber contaminación en el aire o microbios en nuestra comida que nos harán enfermar. El ambiente puede ser una gran causa de nuestras aflicciones.

B. Las relaciones
Las relaciones pueden causarnos una gran cantidad de sufrimientos. ¿Quién es el responsable de la mayoría de nuestras aflicciones? La mayoría de la gente piensa que son sus enemigos. No es necesariamente el caso. El culpable podría ser tu esposo, tu esposa o tus hijos. Las personas con las que reñimos a menudo no son nuestros enemigos sino las que son más íntimas a nosotros. Todos los días no sólo tenemos que tratar con nuestras relaciones familiares sino también con los demás, conocemos a algunos de ellos pero a otros no. Algunos nos ayudan y otros nos estorban. Las personas compiten continuamente unas con otras.

Ayer impartí una conferencia en la Universidad de Stanford. Alguien vino a mí y se quejó de que los académicos eran realmente mezquinos. Por supuesto que los académicos son personas sobresalientes. Idealmente, deberían ayudar y apoyarse unos a otros. La última cosa que deberían hacer es derribarse unos a otros. Sin embargo, incluso la inteligencia no obvia la mezquindad básica y la competividad que existe en la naturaleza humana. Con frecuencia pregunto, ¿Hay alguien aquí que nunca haya competido contra los demás o sentido que otros competían contra él? ¿No hay ninguno en absoluto? La respuesta es siempre no.

C. Confusión emocional
Nuestro mayor enemigo no se puede encontrar en el mundo exterior, lo que más nos molesta es nuestra propia mente. Nosotros cambiamos constantemente cómo nos sentimos. Nos movemos desde la arrogancia al arrepentimiento, pero nosotros nunca vemos algo de la misma manera conforme pasa el tiempo. Por consiguiente, nosotros estamos en conflicto, y nos sentimos impotentes para tomar una decisión. Nos preocupamos por el logro o la pérdida, lo correcto y lo erróneo, y no podemos decidir qué hacer. Eso es la verdadera miseria. Y hay muchas personas que sufren de esta manera y todavía creen que no tienen ningún problema. Cuando declaran que no tienen problemas, quizás salten de arriba y abajo, tengan berrinches, y se introduzcan ellos mismos en estados de agitación extrema. Una vez pregunté a alguien de este tipo por qué él tenía tantas aflicciones. “Yo no soy así”, exclamó. “Son la malas personas las que me hacen sentir miserable.” En realidad, él tenía muchos problemas fruto de su propia creación.

Ayer iba en un automóvil con cuatro personas que estaban implicadas en una acalorada discusión. Uno de ellos me dijo, “Shih-Fu, perdone que discutamos tanto.” Yo repliqué, “Ustedes son los que están discutiendo, no tiene nada que ver conmigo.” ¿Oí lo que dijeron? Sí, por supuesto. Pero simplemente yo no fuí parte de la conversación. Esta mañana uno de los cuatro me dijo, “no puedo soportar a las personas que discuten. Sólo escucharlo me molesta.” Pensarás que él está reaccionando a algo fuera de sí mismo. El hecho es que el está produciendo sus propias aflicciones. Eso viene dentro de él mismo.

En el Budismo hay cinco tipos de aflicciones mentales: codicia, enojo, ignorancia, arrogancia y duda. Cuando nos encontramos afligidos, podemos intentar analizar la naturaleza de nuestra aflicción. Cuando podemos determinar a qué categoría pertenecen nuestras aflicciones, y luego reflexionamos sobre ellas, podremos reducir mucho su intensidad. Cuando nos sentimos afligidos por la codicia, podemos reflexionar: “yo soy codicioso, tengo deseos muy fuertes.” Entonces automáticamente disminuye la sensación de codicia.

Cuando sufrimos de enfado, podemos reflexionar: “¿por qué estoy tan enfadado? Mi angustia está directamente relacionada con mi enfado.” De este modo, el enfado y la angustia empiezan a calmarse. Miras hacia adentro, no hacia afuera. No es el problema sino tu propia mente lo que tú examinas.
Cuando hemos hecho algo estúpido y nos sentimos miserables por eso, es mucho mejor para nosotros ver qué hemos hecho para qué eso suceda. Si es algo estúpido, entonces reflexionas: “He actuado de una manera estúpida.” Entonces tu sufrimiento y angustia disminuirán.

Similarmente, la arrogancia por sí misma es un tipo de sufrimiento. Ser consciente de tales sentimientos cuando los tienes, te permite superarlos.
La duda también es un tipo de sufrimiento. La duda te impide hacer decisiones. No serás capaz de confiar en los demás ni tampoco serás capaz de confiar en ti mismo. Efectivamente, eso es sufrimiento. Si sabes que sufres por la duda, debes razonar de la siguiente manera: “Me gustaría lograr esta y aquella tarea, por consiguiente es mucho mejor creer que tengo la capacidad y que es la cosa correcta que debo hacer.” Si lo crees realmente, serás capaz de llevar a cabo cualquier cosa que deseas hacer.

La duda puede ser una influencia ingrata en nuestras vidas. Imagina a un hombre que ha decidido casarse, pero está acosado por las dudas. Se pregunta si este matrimonio terminará en divorcio, si su esposa lo abandonará después de comenzado el mismo, si ella le habrá ocultado algo importante a él. Si no disipa esta duda, él será miserable en la perspectiva del matrimonio y miserable dentro del matrimonio. Aunque la pareja no tuviera una causa verdadera para separarse, la duda por sí misma podría proporcionar la razón y resultar en problemas matrimoniales.

Si tienes tales dudas, deberías decirte a ti mismo: “Si verdaderamente tengo tantas dudas, sería muy estúpido casarme para mí. Si tengo ganas de casarme, debería aceptar a mi esposa como ella es y confiar absolutamente en ella.” Si no puedes mantener tal actitud, es mucho mejor mantenerte soltero, el matrimonio sólo te traerá miseria. ¿Algunos de ustedes no tienen dudas? Todavía no he encontrado a alguien que no tenga absolutamente ninguna duda.

De acuerdo al Budismo, hay cinco causas generales de disturbio mental:

1. Persecución de un objetivo dado sin considerar tus fuerzas y debilidades. Una variación de esto es que tú no eres consciente de los recursos que tienes y nunca estás satisfecho. O cuando te enfrentas a una situación que está más allá de tu control, estás constantemente atormentado por el deseo de resistir lo inevitable. Muchas personas, sobre todo los jóvenes, creen que tienen potencial ilimitado. Cuando ven lo que otros han hecho, piensan que también pueden hacerlo. Pero cuando surgen condiciones adversas, se sienten personalmente mal, y resisten en lugar de comprender lo que está pasando.

2. Un insaciable deseo de expandirse y conquistar. Alguien con este disturbio mental siempre deseará exagerar lo que él o ella son o tienen. Tal gente desea extender su influencia más allá de todos los límites. Algunos se esfuerzan por lograr fama de modo que ser muy conocidos en el mundo. Otros usan el poder para directamente conquistar a los que se oponen a ellos. Las luchas del poder tales como estas pueden ocurrir entre las naciones o simplemente dentro de familias. Una esposa quizás intentará dominar a su esposo, o viceversa. Tal deseo de dominar a los demás es, en efecto, un disturbio mental.

3. Habiendo logrado un objetivo particular o lugar, la arrogancia se afianzará. Eso podría conducir a la insensibilidad y desprecio en general hacia los demás. Una persona arrogante a lo mejor cree que él o ella tienen el derecho de dañar a los demás o dejarlos a un lado según su capricho personal.

4. Fracaso en lograr una meta conduce a la desesperación. Alguien con este disturbio tiende a estar muy desanimado y pierde la confianza en él mismo o en ella misma. Habrá una tendencia a culpar a los demás.

5. La duda domina la mente. Hay un profundo sentido de inseguridad. Se evapora la confianza.
No soy psiquiatra ni psicólogo. No tengo un profundo conocimiento ni de la psicología clásica ni tampoco estoy versado en las clasificaciones comunes de las enfermedades mentales. Sólo conozco el punto de vista budista que divide los problemas mentales en las cinco categorías arriba mencionadas. Estas cinco categorías podrían generar una miríada de otros problemas mentales. Observa que el Budismo no concierne a la casualidad o a la patología de los elementos particulares que conducen a la angustia mental de un individuo. El Budismo concierne al reconocimiento y eliminación de las alteraciones mentales.

Sheng Yen y Dalai Lama (1997)

17 de octubre de 2013

Aprendí








Aprendí que no todos saben lo que es amar, que hay conveniencia y mentiras, que se tienen que hacer las cosas cuando se deben, que no tienen que esperar, que haciendo cosas positivas no te sentiras culpable.
Aprendí a decir las cosas como las siento, porque es la única forma en que las sabrán, no son adivinos.
Aprendí que los amigos son buena compañía, pero primero debo conocerme, quiero llevarme bien conmigo mismo.
Aprendí a disfrutar los momentos, recordarlos o desecharlos según el presente, valorar o hacer a un lado lo que no sirve para no arrepentirme.
Aprendí que siempre debo ser yo, que ninguna circunstancia debe cambiarme, que repetir patrones de la sociedad me convierten en uno más.
Aprendí a observar el significado de las cosas, por ello son así.
Aprendí la irregularidad del sentimiento pero la seguridad del anhelo, que el enojo sin razón acaba y con razón ayuda.
Aprendí a dar todo de mi, a ser valiente y hacer lo que mi corazón y mente dicen, porque siempre hay un acuerdo entre parejas.

Aprendí que aun me falta aprender y que desaprendiendo también lo hago.

16 de septiembre de 2013

Las doce leyes del karma

:Mandala:
Wheel for the Lifecycle
1974
Jack Wise  




1. LA GRAN LEY 
-Lo que siembres, es lo que cosecharás. Esto también se conoce como la Ley de Causa y Efecto. 
-Lo que ponemos en el Universo es lo que vuelve a nosotros. 
-Si lo que queremos es felicidad, paz, amistad, amor, entonces tenemos que estar contentos, pacíficos, agradables y amorosos.


2. LEY DE LA CREACIÓN 
-La vida no ocurre por sí sola, requiere de nuestra participación. 
-Somos uno con el universo dentro y fuera. 
-Lo que nos rodea nos da pistas sobre nuestro estado interior. 
-Sé y haz de ti mismo lo que quieres tener en tu vida.


3. LEY DE LA HUMILDAD
-Lo que te niegas a aceptar, te va a seguir ocurriendo. 
-Si lo que vemos es un enemigo, o alguien con un rasgo de carácter que nos encontramos a ser negativo, entonces nosotros mismos no estamos en un nivel superior de existencia.



 4. LEY DEL CRECIMIENTO 
-Donde quiera que vayas, ahí estás. 
-Para que podamos crecer en espíritu somos nosotros los que debemos cambiar y no las personas, lugares o cosas que nos rodean. 
-Los únicos dados que tenemos en nuestras vidas somos nosotros mismos, y que es el único factor en el que tenemos control. 
-Cuando cambiamos a quién y qué somos en nuestro corazón, nuestra vida cambia también.


5. LEY DE RESPONSABILIDAD 
-Cada vez que algo malo sucede, hay algo mal en mí. 
-Somos el reflejo de lo que nos rodea y lo que nos rodea nos refleja: esta es una verdad universal. 
-Hay que asumir la responsabilidad de lo que esta presente en nuestra vida.


6. LEY DE LA CONEXIÓN 
-Incluso si algo que hacemos parece insignificante, es muy importante saber que se hace en conexión con todo el universo. 
-Cada paso lleva al siguiente paso y así sucesivamente. 
-Alguien tiene que hacer el trabajo inicial para que alguien obtenga un trabajo. 
-Ni el primero ni el último paso son de mayor o menor importancia, porque ambos son necesarios para realizar la tarea. 
-Pasado, Presente, Futuro. Todos ellos están conectados.


7. LEY DEL ENFOQUE
-No se puede pensar en dos cosas al mismo tiempo.  
-Cuando nuestra atención se centra en los valores espirituales, es imposible para nosotros tener pensamientos inferiores, tales como la codicia o la ira.


8. LEY DEL DAR Y HOSPITALIDAD 
-Si tu crees que algo es verdad, entonces en algún momento de tu vida serás llamado a demostrar que es verdad. 
-Aquí es donde podemos poner en practica lo que hemos aprendido.


9. LEY DE AQUÍ Y AHORA 
-Mirando hacia atrás, examinando, es lo que nos impide estar totalmente en el aquí y ahora. 
-Pensamientos viejos, viejos patrones de comportamiento, viejos sueños. Ellos nos impiden tener renovaciones. 


10. LEY DEL CAMBIO 
-La historia se repite hasta que aprendamos las lecciones que tenemos que cambiar en nuestro camino.


 11. LEY DE LA PACIENCIA Y LA RECOMPENSA 
-Todas las recompensas requieren de un esfuerzo inicial. 
-Las recompensas de valor duradero requieren trabajo paciente y persistente. -La alegría verdadera nos ayuda a seguir haciendo lo que debemos estar haciendo, y la recompensa que esperamos vendrá a su propio tiempo.

 
12. LEY DE LA IMPORTANCIA E INSPIRACIÓN 
-Siempre regresa algo de lo que hayas puesto. 
-El valor de algo es un resultado directo de la energía y la intención que se pone en él. 
-Cada contribución personal es también una contribución a la totalidad. 
-Las contribuciones mediocres no tienen ningún impacto en la totalidad y el trabajo puesto en él, disminuye.
-Ama las contribuciones que traen vida, que inspiran al todo. 

 

23 de julio de 2013

Los 53 Sutras de Siddharta Gautama. Dhammapada.

La interpretación se la da cada uno. Se mejor, se mas noble y sencillo, potencializa tu interior, tu ser. ʘϻΔƦ

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Sutra 1: Él observa; tiene claridad.

El necio duerme como si ya estuviera muerto, pero el maestro está despierto y vive para siempre. Él observa. Tiene claridad. (Budha).
Todo está a nuestra vista o dentro de nuestro corazón; lo único que necesitamos es aprender a observar. Al observar, surge la claridad porque te vuelves más delicado, más concentrado, más enfocado. Sé sabio y observa, no hables, sólo observa y aprende.


Sutra 2: Veloz como una carrera hípica.

Atento entre los despreocupados, despierto mientras otros duermen,veloz como una carrera hípica, deja a sus competidores atrás. (Budha).
Un iluminado vive la realidad tal como es en su esencia, los demás sueñan. Aunque duerma, está despierto, alerta, atento. La llama es eterna en su interior. A medida que vas transitando el camino, verás que va haciendo encarne en ti este precepto y mirarás la realidad tal cual es y no en lo que parece. Te convertirás en un ser más objetivo, para ti y los que te rodean. Y sacarás ventaja de esta transformación en tu vida diaria.


Sutra 3: Pensamientos descarriados.

Así como el arquero talla y pone sus flechas rectas, el maestro dirige sus pensamientos descarriados. (Budha).
¿Quién gobierna tu vida, tú o tus sueños? Los sueños son deseos expresados en lenguaje humano, pero no existen en la realidad. Si no te dominas, si no dominas tus propios pensamientos, ¿a quién pretendes dominar entonces? Debes aprender a soñar para poder delinear el futuro y vivir la vida tuya propia, pero nunca olvidar que los sueños, sueños son. Nada más. Es la realidad presente la que nos condiciona y la que vivimos.


Sutra 4: Sólo el amor disipa el odio.

En este mundo el odio nunca ha disipado al odio. Sólo el amor disipa al odio. Esta es la ley, ancestral e inagotable. (Budha).
La luz disipa la oscuridad, y la oscuridad es el odio. ¿Cómo ganarla luz? A través de la meditación. Deja tu mente en blanco. desapégate de los resultados que generan odio. Gana el silencio, así entrará la luz en tí y el  odio te será indiferente. Estamos muy acostumbrados a odiar en nuestra vida, yeso sólo refleja nuestra insatisfacción por haber firmado un contrato que después de los años reconocemos lesivo: el contrato del Ego, del condicionamiento, del sometimiento a las normas de otros. Vaciemos la mente,busquemos el origen de nuestro odio, y encontraremos la paz. La gran sorpresa será descubrir que no odiamos a los demás sino a nosotros mismos.


Sutra 5: ¿Cómo puedes pelearte?

Tú también pasarás a mejor vida. ¿Cómo puedes pelearte? (Budha).
La vida es muy corta como para gastarla inutilmente peleando.Mejor usa tu tiempo y tu energía en meditar para ganar la felicidad.Transfórmate en luz entrando en el silencio de la mente. En la muerte todos nos nivelamos; ¿a qué pelear entonces? ¿Qué ganamos con desperdiciar de este modo nuestras energías?

Sutra 6: Más allá de juicios

Una mente más allá de los juicios observa y comprende. (Budha).
No entres en consideraciones de qué esta bien y qué esta mal,porque si lo analizas estarás dividido. te convertirás en un hipócrita. Elije una actitud de atención consciente, simplemente observa ambas opciones pero no elijas. Simplemente observa.


Sutra 7: Sin duda necio

El necio que reconoce serlo es muy sabio. El necio que se cree un sabio es sin duda un necio. (Budha). 
 Al necio sólo le interesa una cosa: su ego. A menos que tengas algo que puedas llevarte más allá de la muerte, no tienes nada en absoluto; tusmanos están vacías.


Sutra 8: Ni elogios ni culpas

El viento no puede agitar una montaña. El elogio ni la culpa mueven al hombre sabio. (Budha).
Ser sabio no consiste en tener conocimientos. Ser sabio significa realizar algo con tu consciencia. La sabiduría es experiencia, no creencia. Esuna experiencia existencia, no una referencia. La creencia es una proyección de la mente tramposa; te da la sensación de saber, sin saber.


Sutra 9: Intacto. Desapegado…

Felicidad o tristeza; cualquiera que te acontezca, sigue tu camino intacto, desapegado. (Budha).
Observa la vida como si le estuviera sucediendo a otra persona. El sabio muere y sigue observando su cuerpo muerto; si puedes hacerlo, has ido más allá de la muerte.


Sutra 10: En un bosque vacío

Aún estando en un bosque vacío él encuentra disfrute porque no desea nada. (Budha).
Debes perseguir la libertad, ese estado de conciencia libre de todo deseo, no encadenado a ningún deseo, no presa de ninguna avaricia. Debes llegar al estado de no-mente, esa vaciedad positiva, libre, espaciosa,ilimitada. Si llegas a ella, disfrutarás. Vaciar tu mente es equivalente a ir vaciando una habitación: mientras más muebles saques, más espaciosa te parecerá.

Sutra 11: Palabras huecas

Mejor que mil palabras huecas es una palabra que aporta paz.(Budha).
Debes luchar en contra de tu mente; está más interesada en elconocimiento que en la sabiduría. El amor y todo lo bello no necesitainformación, necesita observación y consciencia.

Sutra 12: Conquístate a ti mismo

Es mejor la conquista de uno mismo que ganar mil batallas. Así, la victoria será tuya. Ángeles ni demonios, cielo ni infierno te la pueden arrebatar. (Budha).
Alejandro Magno pidió que en su féretro lo llevaran con las manoscolgando a la vista de todos. Es porque quiero que todos vean que me voy talcomo llegué: con las manos vacías.

Sutra 13: Presto para hacer el bien 

Sé diligente para hacer el bien. Si eres lento, la mente,deleitándose con su maldad, te atrapará. (Budha).
La mente tiene miedo de hacer el bien, porque el bien sólo puede hacerse en estado de carencia de ego. El bien es una consecuencia del estado de No-mente.

Sutra 14: Todos aman la vida

Todos los seres tiemblan ante la violencia. Todos temen la muerte. Todos aman la vida. (Budha).
La violencia no es natural, por lo tanto no hay que practicarla. La muerte forma parte de lo desconocido, por eso es temida. La vida es amada, por lo tanto glorifícala.

Sutra 15: Arde y sé veloz
Como un noble caballo rápido bajo el látigo, arde y sé veloz.(Budha).
Sé como un caballo noble: despierto, atento, observador. La llama de la verdad está dentro de tí, búscala y encuéntrala, así como el caballo noble encuentra el camino.

Sutra 16: El hombre ignorante
El hombre ignorante es un buey. Crece en tamano, no en sabiduría.(Budha).
El conocimiento es una cosa que te prestan los demás, la sabiduríase desarrolla en tí. La sabiduría es interior, el conocimiento exterior.

Sutra 17: Enderézate
Para enderezar lo torcido primero debes hacer algo más dificil:enderézate a ti mismo. (Budha).
Es muy difícil ver las faltas propias, porque nunca te miras a ti mismo; estás constantemente en lo externo  mirando a los demás.

Sutra 18: Tú eres el origen,
La maldad es tuya, el pesar es tuyo. Mas la virtud y la pureza también son tuyas. Tú eres el origen de toda pureza y de toda impureza.(Budha).
Si para tí eres una flor, tu fragancia tendrá que liberarse; les llegará a los demás. Si para tí eres una espina, cómo puedes ser una flor para los demás?

Sutra 19: Fuera de la ley.
No vivas en la distracción y los falsos suenos del mundo, fuera de la ley. (Budha).
Vive en el mundo, pero no a través de la mente. No permitas que el pasado o el futuro se interpongan entre tú y la realidad.

Sutra 20: La simple enseñanza.
Gobiérnate a ti mismo según la ley. Esta es la simple enseñanza de los que están despiertos. (Budha).
El río ya se encuentra fluyendo hacia el oceano; simplemente déjate fluir con él. Tampoco necesitas nadar; déjate flotar y llegarás al oceano. 

Sutra 21: Gozosamente
Aquel que desea despertar realiza sus deseos gozosamente. (Budha).
En la terminología de Buda, deseo es mente. Si despiertas mediante la meditación (es decir, el encontrarse a si mismo) podrás vivir el presente,el aquí y ahora, a plenitud, escapando del futuro inexistente. El futuro es una trampa de la mente. Pensar en el futuro nos hace evadirnos de la realidad.

Sutra 22: Entre los preocupados
Vive en el gozo, en paz, aún entre los preocupados. (Budha).
Tu no puedes cambiar al mundo, por lo tanto no te empeñes en hacerlo. Vive tu vida propia, no la de los demás. Preocúpate de tu verdadera riqueza, la del espíritu.

Sutra 23: Libertad,
Libérate de los apegos. (Budha).
Si no te aferras a nada, ¿cómo puedes ser infeliz? No te aferres alas cosas o a las personas porque ellas cambian, y muchas veces lo hacen en direcciones distintas a las que esperabas. Entrega amor por el amor mismo, por lo que te beneficia a tí, no por la recompensa que pudiera traer esa entrega.No te apegues a nada, ni tampoco te conviertas en un vagabundo; simplemente,vive tu propia vida. Se sabio en tu vivir.

Sutra 24: Superación.
Con amabilidad supera la ira. Con generosidad supera la mezquindad. Con la verdad supera la decepción. (Budha).
Transforma lo negativo en positivo. La sociedad te prepara para lo negativo, te reprime, te empuja por los caminos de la represión. Una persona inteligente no le sirve a la sociedad, ya que lo que necesita son personas obedientes, no inteligentes. Vive tu vida inteligentemente.

Sutra 25: Más allá de la pena.
Los sabios no dañan a nadie, son maestros de sus cuerpos y se dirigen al país sin límites, van más allá de la pena. (Budha).
Sabio no es el que sabe mucho sino el que comprende mucho. No es el instruido sino el consciente. Transfórmate en sabio. Cuando vivas tu vida,usa la sabiduría no la erudición. Que sea el corazón el que te guíe, no lamente.

Sutra 26: La hoja amarilla
Eres como la hoja amarilla. Los mensajeros de la muerte están cerca. Vas a realizar un largo viaje. ¿Qué llevarás contigo? (Budha).
En la terminología de Buda, la hoja amarilla representa la muerte.Las únicas cosas importantes de la vida son el nacimiento y la muerte. El primero ya pasó, así que ¿para qué pensar en eso? La muerte está por llegar, en cualquier momento. No avisa. ¿Qué has hecho entre esos dos acontecimientos?¿Perdiste el tiempo  cabalgando en el ego y cayendo en las trampas de lamente? ¿Te has preparado para el acontecimiento más importante de tu vida, el único que es tuyo propio, el único que vas a interpretar tal cual tú eres?

Sutra 27: Viaja en solitario
El no se entretiene con aquellos que tienen un hogar ni tampoco con los descarriados. No queriendo nada, viaja en solitario. (Budha).
La vida es insegura por naturaleza propia, por lo tanto es de simple lógica: aquellos que quieren estar más vivos, tienen que vivir en la inseguridad. Cuanto mayor sea tu inseguridad, mayor será tu vitalidad; cuanto mayor sea la falacia que conocemos como seguridad, menor será tu vitalidad. Y para vivir la inseguridad y dominarla hay que vivir en la soledad; hay que aprender a vivir con uno mismo.

Sutra 28: Haz tu trabajo,
Vive en el amor. Haz tu trabajo. Pon fin a tus pesares. (Budha).
El universo te creó para que seas creador. Te asignó la tarea deser y hacer cada vez mejor. Ese es tu trabajo, y a tí te corresponde elegirlo:pintarás, levantarás casas y puentes, dirigirás legiones, tú debes elegir lo que seas tu mismo. Pero nada se logra si esa elección no se hace en un ambiente de amor, de negación del ego. Debes hacer tu trabajo en la soledad, rodeado dela belleza del silencio, sin pesares ni sufrimientos.

Sutra 29: No está en el cielo.
El camino no está en el cielo. El camino está en el corazón.(Budha).
No busques fuera de tí. No sigas a los que dicen ser el camino.Sigue tu propia consciencia, busca tu propio Yo, y se tu mismo. Todo va y todo viene, todo llega y todo pasa. La vida es un flujo siempre cambiante; la consciencia es lo único inamovible, eterno. Busca tu propia consciencia y ganarás la libertad. Todo está dentro de tí.

Sutra 30: Despierto para siempre.
Todo surge y desaparece. Pero quien despierta, lo hace para siempre. (Budha).
Tienes 2 maneras de vivir: cayendo o creciendo. Caer es fácil porque te ayuda la gravedad, la sociedad, la multitud, los que te acondicionan.Para caer basta con dejarse estar, dejarse dirigir, ser obediente. Pero crecer es difícil  Para crecer hay que desobedecer, hay que vencer el ego, vencerse a uno mismo, evolucionar. Hay que ser un solitario, un individualista. El ser humano es el único que desarrolló una consciencia; todos la tenemos pero pocos la buscan y encuentran. Si emprendes el camino y logras conocerte y vivir tu propia vida, vivirás para siempre.

Sutra 31: El camino de la ley
Si determinas tu rumbo por la fuerza o con prisa, te pierdes el camino de la ley. (Budha).
La fuerza o la prisa están marcadas por el Ego. Siempre quiere salir con la suya; quiere dominar. Y al hacerlo, nos domina a nosotros. Si nos dejamos llevar por el Ego, entonces no podremos vivir en forma relajada, no podremos vivir existencialmente. El Ego ahoga nuestra capacidad de sentir, de ser conscientes, y si lo aceptamos y no luchamos contra él, no podremos vivir la belleza que la existencia nos tiene preparada. No podremos disfrutar ni dela belleza ni del amor ni de nada que signifique bendición en nuestra vida.

Sutra 32: Sin apresuramiento
Tranquilamente considera qué está bien y qué está mal. Aceptando todas las opiniones por igual, sin apresuramiento,sabiamente, observa la ley. (Budha).
No pienses, no juzgues, observa el devenir de tu vida y lo que la afecta. Se un testigo, aunque seas participante. No tomes causa ni partido. No adoptes prejuicios. La vida es lo que es y debes aceptarla. Luchar contra loque te incomoda significaría que el Ego está triunfando, y si te dejas llevar perderás la consciencia de tu existencia.

Sutra 33: Amoroso y sin miedo
Permanece en silencio, amoroso y sin miedo.(Budha).
El silencio es el alimento de la soledad, y es el que debes comer.La soledad es tu compañera  regocíjate con ella. No tengas miedo porque el miedo viene del Ego y se origina en una mala interpretación de la muerte. Debes ser solo y vivir tu vida silencioso, y lleno de amor. En la medida que el amor te colme, perderás el miedo porque anularás el Ego.

Sutra 34: Silencio
El silencio no puede hacer de un necio un maestro. (Budha).
Aunque debes permanecer en silencio, no es el silencio el que te dará sabiduría sino la consciencia. El silencio solamente te permitirá observar mejor, ser un mejor testigo. Pero no te dará conocimiento. Sólo el advenimiento a niveles superiores de consciencia te hará un Maestro y enriquecerá tu vida.

Sutra 35: Grato ser libre
Mira hacia adentro: como asciende y desciende. Que felicidad! Que grato ser libre! (Budha).
La libertad viene mediante la Meditación. Al meditar desciendes alas profundidades de tu Yo, y desde ahí vuelves con un nivel más alto de consciencia. Meditando te vas haciendo libre. Mientras más Medites, más grata será tu vida y más disfrutarás de tu libertad.

Sutra 36: El camino resplandeciente
Todo surge y desaparece. Una vez comprendes esto, estás por encima de la pena. Es el camino del resplandor. (Budha).
Todo es cambio. La vida es cambio. Todo surge, se desarrolla, y desaparece. Todo tiene su propio camino, su propia manera de ser. Por lo tanto,no te alteres ni preocupes porque lo que ahora te acongoja mañana te hará feliz; y lo que hoy te da felicidad mañana será tu fuente de tristeza. Vive como un espectador, no como un participante.

Sutra 37: El camino de la luminosidad
La existencia es tristeza. Compréndelo y ve más allá de la aflicción. Ese es el camino de la luminosidad. (Budha).
Al existir quieres tener. El apego nace del solo hecho de existir.Y el apego trae tristeza porque es pasajero. Toma las cosas, las personas, vive las circunstancias, pero no te apegues a ellas. Sólo disfrútalas. Simplemente vive.

Sutra 38: Palabras
Controla tus palabras. (Budha).
La mente está llena de palabras, las más de las veces innecesarias. Acostúmbrate a pensar lo necesario y a hablar lo mínimo. Se concreto. Se telegráfico. Habla lo necesario, lo que tenga sentido. Recuerda siempre que las palabras tienen poder y que ese poder puede volverse en contra tuya.

Sutra 39: Pensamientos
Controla tus pensamientos. (Budha).
Los pensamientos están en tu mente, y son un caos. Van y vienen sin ningún sentido. Inventas cosas o las interpretas y tus pensamientos vuelan solos. Tus pensamientos son tus carceleros. Piensa solamente cuando quieras hacerlo. Aprende a conectarte y a desconectarte. La Meditación consiste en aprender a desconectarte y a dejar tu mente en vacío, sin pensamientos.

Sutra 40: Aturdido y distraído
La muerte sorprende al hombre que aturdido y distraído por el mundo, sólo se preocupa de su rebano y sus hijos. La muerte lo atrapa como una riada que arrasa una aldea dormida (Budha).
Vivimos rodeados de cosas pequeñas  de pequeños logros alimentados por el Ego. Generalmente no vivimos, sólo respiramos. Debemos vivir en alerta y preocupados por lo importante. Debemos conocer qué es lo que quiere nuestro Ser y hacia allá dirigirnos. Si no, cuando llegue la muerte y miremos hacia atrás,veremos la nada: nada hemos hecho en esta vida, y todo aquello que nos enorgulleció, no lo podemos llevar. No ha servido de nada el vivir.

Sutra 41: Atado para siempre
Si eres feliz a expensas de la felicidad de otro, estás atado para siempre (Budha).
La felicidad a costa de otro no es felicidad, es posesión. Todo lo que poseas aquí, es a expensas de otro, y por lo tanto es una posesión manchada. Para ser feliz debes saber disfrutar, y el verdadero disfrute se da en la libertad y en la inseguridad, de uno mismo, no de otra persona. Desapégate, piensa y vive sólo en la acción, no en el resultado.

Sutra 42: Largo es el camino
Y que largo es el camino para el viajero,errando a través de tantas vidas! Permítele descansar, no dejes que sufra, no lo dejes caer en el sufrimiento. (Budha).
Vives tantas vidas y todas al mismo tiempo… con seguridad debes estar cansado. Si vivir la propia cansa, imagina cómo cansará vivir las vidas ajenas. Descansa, que la felicidad nace en un corazón descansado.

Sutra 43: Siéntate. Descansa. Trabaja.
Zazen significa estar sentado, sin hacer nada.(Budha).
Deja que estas tres palabras se sumerjan en tu corazón y permitan que sigas adelante. Estás detrás de un paraíso; lo encontrarás sentado,relajado, y trabajando en tu propio yo. 

Sutra 44: Polvo en el camino
Haz lo que tengas que hacer resueltamente, con todo tu corazón. El viajero que duda, únicamente levanta polvo en el camino.(Budha).
Sólo existe una manera de avanzar, y es con el corazón. Con lamente no puedes hacerlo porque son muchas, y es mucha carga. Para avanzar es sin dudas, y la duda habita en la mente, no en el corazón. La duda te mantiene fragmentado; sólo el corazón te une. 

Sutra 45: Sosiégate
Si no puedes sosegarte, qué podrás aprender jamás? Cómo llegarás a ser libre? (Budha).
Afronta tú solo tu ti da y tu realidad, y hazlo en paz contigo mismo y con los demás, con tu pasado. Debes buscar y lograr la paz si quieres caminar. El que pretende avanzar por caminos pedregosos, por precipicios, y lo hace inquieto, se desbarranca. Lo pierde todo. Si no tienes paz, cómo esperas ser libre?

Sutra 46: El camino verdadero
Observa lo que es. Observa lo que no es.Sigues el camino verdadero. (Budha).
Caminar por el camino de las interpretaciones y los decires es caminar por un camino falso, que te lleva adonde los otros quieren que llegues,no donde quieres ir tú. Para seguir el camino correcto debes identificar la realidad tal cual es, no la que aparece tras cristales. La realidad es lo que es, no lo que parece. Ese es el camino. 

Sutra 47: Vivir arduamente
Es dulce vivir arduamente y ser dueño de ti mismo. (Budha).
Subirías al Everest en helicóptero? Sería más fácil pero no más placentero. La vida hay que vivirla, no mirarla. Y eso sólo lo hacen los que viven vidas propias, no vidas ajenas. 

Sutra 48: la sabiduría es dulce
La sabiduría es dulce y también la libertad.(Budha).
No gastes tu tiempo en cosas que son innecesarias. Piensa en lo esencial, en lo intrínseca y no te inquietes por lo accidental. Ganas algo con gastar tu tiempo en pensar si hay o no Dios? Infierno? Cielo? El pensar en eso sólo te quita tu libertad, te empuja hacia la fe, y no te da nada a cambio. Se libre y piensa en lo de verdad necesario.

Sutra 49: Sé libre
Sé un Maestro en todo lo que haces, lo que dices, lo que piensas Sé libre. (Budha).
Si haces, dices o piensas lo de otro, para qué sirves entonces?Acaso viniste a este mundo para ser un esclavo? Un simple repetidor? Para eso ya se inventaron los loros. Tú eres único y especial, pero si solamente repites… dónde está esa unicidad? Qué es lo especial en tí?

Sutra 50: Abandona tus pesares
Oh esclavo del deseo, flota con la corriente. Pequeña araña, pégate a tu tela. O si no, abandona tus pesares en el camino.(Budha).
Puedes abandonarlo todo, riquezas, familia, amores, pero no puedes abandonar tus pesares, tus penas. Ya las llevas dentro de tí, forman parte de tí. Al final, tú eres tus penas. Te has preguntado para qué? Acaso te gusta sufrir? Viniste aquí a sufrir o a ser feliz?  Así como te apegas a tus penas, por qué no te apegas a tu felicidad?


Sutra 51: Para no perturbar tu sosiego
Para no perturbar tu sosiego, no rechaces lo que te dan, ni tiendas la mano para tomar lo que dan a otros. (Budha).
Crees que el mundo te debe algo, pero no te debe nada. Todo lo que has hecho lo has hecho por tí, no por los demás. Crees que te has matado por tus hijos, por la patria, por tu Dios, pero en realidad lo has hecho por tu Ego y por tu ignorancia. Nadie te pidió nada. Date cuenta de ésto y no dejes que el no recibir aplausos ni agradecimientos te perturbe. Simplemente, todo está en la normalidad de la vida.


Sutra 52: Observa
Aquieta tu mente. Reflexiona. Observa.(Budha).
Lee estos Sutras y reflexiona. Mil flores se abrirán a tu paso:libertad, dicha, verdad, sabiduría, inocencia, pureza. Verás que la primavera serás tú. Mira tu vida desde afuera, como observador, no como protagonista.Estate quieto, y sé testigo. Sólo testigo, sólo un testigo consciente, que todo lo demás te llegará por la acción del Universo.


Sutra 53: Sammasati, descubrir al Buda
Todo lo significativo está contenido en una sola palabra: Sammasati. (Budha).
Buda no es un Dios, ni pretende ser su hijo. Es sólo un hombre que anduvo un camino y nos legó el plano para que lo recorramos nosotros. No ha habido un solo Buda, han habido miles, muchos de ellos desconocidos para el mundo. Cualquiera que haya despertado merece ser llamado Buda. Cualquiera que haya descubierto su propia vida y la haya seguido, que haya renunciado a ser un obediente, que haya anulado a su Ego, en un elegido a ser un Buda. Pero nadie lo eligió: él se eligió a si mismo. Eso es Sammasati, es elegir, caminar, y llegar.